Lêdo Ivo (1924-2012): Nuestra Señora de la Corriente

Sólo Dios y los murciélagos habitan
en la Iglesia de Nuestra Señora de la Corriente.
El espíritu invisible se cierne entre los altares
roídos y el viento de Penedo
ciega lentamente los ojos de los santos
que los turistas y anticuarios no conseguirán robar.

Dios es barroco. Dios es como los murciélagos:
volando de noche entre los espacios estrellados
procura chupar la sangre de los hombres
que ennegrecen el día con sus pecados.

En la bóveda de la iglesa que el río a veces invade
los murciélagos esconden su cielo alegórico
eternamente encubierto a los pecadores.
¡Oh cielo negro de los hombres! Bajo el entarimado roto
las ratas se inclinan ante la Presencia eucarística.
Y Nuestra Señora de la Corriente, patrona de los ratones y los murciélagos,
entre flores de papel y velas hediondas
comparte la soledad divina.
¡Oh madre de los hombres, que sonríe radiante en su abandono
como mi propia madre, ruega por mí!


Traducción de Mario Bojórquez

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