Se hace sábado


¿Para quién será el ay? ¿Para quién el ay? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas de balde? ¿Para quién los cardenales de los ojos?
Para los que se detienen cabe el vino, para los que van buscando la mixtura.
No mires al vino cómo es bermejo, cómo resplandece su color en el vaso, cómo se entra suavemente.
A su fin morderá como serpiente, y como basilisco dará dolor.
Tus ojos mirarán las extrañas, y tu corazón hablará perversidades.
Y serás como el que duerme en medio de la mar, y como el que se acuesta cabe el timón.
Y dirás: Hiriéronme, mas no me dolió; azotáronme, más no lo sentí; cuando despertare aun lo tornaré a buscar.

 Proverbios, 23: 29-35
Traducción de Casiodoro de Reina

1 comentario:

m dijo...

Es verdad