El memento mori en versión ridícula

A veces, muy pocas veces, me sorprendo gestos o sensaciones que no me parecen habituales, o que ni siquiera pueden parecer míos. Por ejemplo, un rasquido distinto en el cuerpo, o cierto ruido de boca, como de hora pastosa. Me inquietan, igual que señales de envejecimiento.

1 comentario:

María Mercromina dijo...

Es curioso, a veces cuando nos paramos a pensar gestos, actuaciones de nuestro propio cuerpo e incluso palabras... repetir una palabra en voz alta y preguntarse ¿por qué se corresponde con su significado?¿ Por qué su existir?