Desconfianza. Avances.

Entre la descripción de lo malévolo en el Romanticismo -el Schedoni de Radcliffe, los héroes de Byron, los ladrones de Schiller- y aquella que aparece en ciertas novelas contemporáneas -los conspiradores rusos de Coetzee, el Juez Holden de McCarthy-, no hay tanta divergencia de formas como de explicaciones: cada rasgo físico se asocia, en aquellos, a un sentimiento, como si la fisionomía también fuera un análisis moral y una biografía; en éstos, sin embargo, el retrato no explica, sólo muestra.
(De la misma forma que el Mal del Romanticismo podía ser melancólico, seductor, y el Mal moderno tiende a ser callado, difuso).

No hay comentarios.: