Próximos kilómetros

Siguiendo hábito, voy cada tarde con mi chandalcico de táctel -en el mejor estilo yonki ochentero- al gimnasio junto a mi casa (calle prometedora: Mano de Hierro).
Para echar los minutos de la ciclostática, me encontré por casa una selección de Dichtung und Wahrheit, publicada en esas ediciones amarillas, tascábiles, de Reclam. Siempre he pensado en Goethe como la gran mojama europea, un tipo que está sentado en su salón Imperio mirando el papel de la pared mientras suelta un "¡ah!" ovoide.
De momento, sin embargo, estoy en el libro I y consigue caerme bien, quizá porque aún no ha pasado de los diez años, o porque habla de esa especie de existencia-ideal-burguesa donde todo parecía una previsión desinteresada. Sensaciones que presuponen, al final, alguna forma de inocencia.

3 comentarios:

Manolo Arana dijo...

dale unacoportunidad a don goethe, pobrecico.

por cierto llevo dos días escuchando neutral milk hotel y me está encantando.

Anónimo dijo...

Goethe es majete.

JGaudí dijo...

Goethe,el mito, el Dios germano de la literatura, me pareció un Titán viejo, muy viejo cuando me compré esa edición tan cara y tan bella en Alba de su "Poesía y Verdad" y no pude llegar a la mitad de su vida al no encontrar un solo pensamiento audaz entre tanto sueño y recuerdo burgués...
Y como dices, esa inocencia al fin y al cabo será la que me haga volver, si algún día, vuelvo nostálgico al viejo Goethe...