Cuando se pasea de noche por una calleja y un hombre, visible ya desde lejos –pues tenemos la calleja ante nosotros y hay luna llena-, viene corriendo en nuestra dirección, nunca lo detendremos, incluso si es débil y andrajoso, incluso si alguien va corriendo y gritando tras él, sino que lo dejaremos seguir corriendo. Porque es de noche y no podemos evitar que la calleja esté ante nosotros, bajo la luna llena, y además quizá han organizado esta persecución para entretenerse, quizá ambos persiguen a un tercero, quizá el primer perseguido sea inocente, quizá el segundo vaya a asesinarlo y seamos, entonces, cómplices de asesinato, quizá esos dos no sepan nada el uno del otro y cada uno vaya corriendo por gusto hacia su propia cama, quizás vagan en la noche, quizá el primero esté armado. Y, al final, ¿es que no tenemos derecho a estar cansados tras haber bebido tanto vino? Estamos contentos, ya no logramos ver al segundo.
Traducción de Fruela Fernández
1 comentario:
De una noche en la que Franz veía doble.
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