I. Al comienzo
Ahora no es fácil
Nos salvamos de la carne
Qué haremos ahora
Di algo
¿Quieres ser
El espinazo del rayo?
Di algo más
Qué decirte
Ilion de la tormenta
Di alguna otra cosa
Nada más sé
Costilla del cielo
No somos huesos de nadie
Di algo más
II. Después del comienzo
Qué haremos ahora
De verdad qué haremos
Podríamos cenar la médula
La hemos comido durante el almuerzo
Me molesta ahora el vacío
Ejecutaremos algún instrumento
Nosotros amamos la música
Qué haremos cuando vengan los perros
Ellos aman los huesos
Nos atascaremos en su garganta
Y gozaremos
III. Al sol
Es hermoso tomar sol desnudo
Nunca me ha importado la carne
Tampoco a mí me han seducido estos trapos
Enloquezco por ti así desnudo
No permitas que el sol te acaricie
Mejor que nos amemos nosotros dos
Sólo que no aquí no al sol
Aquí todo se ve huesito querido
IV. Bajo tierra
Músculo de oscuridad músculo de carne
Da lo mismo
Qué haremos ahora
Convocaremos a todos los huesos
De todos los tiempos
Subiremos hasta el sol
Qué haremos entonces
Entonces creceremos limpios
Creceremos a nuestro antojo
Qué haremos después
Nada iremos de aquí para allá
Seremos un eterno ser óseo
Espera sólo a que bostece la tierra
V. Al claro de luna
Qué pasa ahora
Como si alguna nevada carne
Se aferrara a mí
No sé qué es
Como si una médula me recorriera
Una fría médula
Ni yo sé
Como si todo comenzara de nuevo
Con cierto comienzo más terrible
¿Sabes
Osas tú ladrar?
VI. Antes del final
Adónde iremos ahora
Adónde a ningún lugar
Adónde podrían ir dos huesos
Qué haremos allá
Allá desde hace mucho
Allá ansiosamente nos espera
Nadie y su mujer la Nada
A qué les servimos nosotros
Envejecieron sin huesos
Seremos para ellos como hijos
VII. Al final
Hueso yo hueso tú
Por qué me has tragado
No me veo más
Qué te pasa
Eres tú quien me ha tragado
Tampoco yo me veo
Dónde estoy ahora
Ahora ya no se sabe
Dónde está quién ni quién es quién
Todo es un horrible sueño del polvo
¿Me oyes?
Te oigo y me oigo
Un nardo alardea desde nosotros
Traducción de Juan
Octavio Prenz
1 comentario:
Me siento como si me hubieran echao a un pilón poético. ¡Qué poema!
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