Acostada yacía en cojines de sangre oscura
Traducción de Fruela Fernández
la rubia nuca de una mujer blanca.
El sol se enfurecía en su cabello
y lamía el claro muslo
y se arrodillaba ante los pechos, más oscuros,
no deformados aún por vicio y parto.
Un negro junto a ella, deshechos por coz de caballo
los ojos y la frente. Dos dedos
de su sucio pie izquierdo metidos
en la blanca orejita de la mujer.
Y ella aun así yacía, dormida como una novia:
al borde de la felicidad del primer amor,
justo antes de iniciar las ascensiones
de la cálida sangre joven.
Hasta que se hundió
la cuchilla en la garganta blanca
y un delantal de sangre muerta
le cubrió las caderas.
Traducción de Fruela Fernández
4 comentarios:
Excelentes poemas. Me encanta tu blog.
¡Gracias!
Qué buen poeta, y qué buen forense.
Abrazo.
El ojo médico, tan útil él.
Nos debemos un copicheo, te iré contando.
Abrazo.
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