Sanear el ladrillo



Nadie se hace una idea clara del hambre intensa de univocidad que es el máximo afecto de todo público. Un centro, un dirigente, una consigna. Cuanto más unívoca, más grande es el radio de acción de una manifestación espiritual, y así más público va a acudir a ella. El que un autor empiece a despertar "interés" significa tan sólo que se empieza a buscar su fórmula, su expresión más unívoca y primitiva. Desde ese momento, cada nueva obra suya se convierte en aquel material en que el lector pone a prueba esa fórmula, la precisa y la verifica. Pues en el fondo el público solamente percibe en un autor el mensaje que éste, en su lecho de muerte, tendría aún tiempo y fuerzas para transmitirle.



*Miroslav Lorenc (1935): Casa-cafetería Malota (Zlín, República Checa)
**Walter Benjamin (1928): "El camino al éxito en trece tesis". Traducción de Jorge Navarro.

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