Los pies de la compasión


El Sr. Froy subió esta mañana a Sotrondio para asistir a "una orientación laboral". No entendió muy bien por qué la orientación se transformaba, a la vez, en una disculpa y una terapia de la funcionaria - aunque el Sr. Froy siempre ha tenido problemas de comprensión. 
Después bajó caminando por el valle. Vio un puente de fierro amarillo que tenía olvidado. Algunas huertas cuajadas, como piezas de musgo en un belén. Luego la niebla que se aglomeraba en la nieve, yendo a lo alto con la ventisca. Unos kilómetros de nieve puntuada y luminosa, mientras el pasto era más gris y la materia se replegaba. Entre las formas débiles, el Sr. Froy sentía el miedo, la ternura de la tierra.

2 comentarios:

Juan Antonio Bernier dijo...

Me recuerda a Bulgaria...

Genial, por cierto, el poema de Holub.

Fruela dijo...

Claro, ¿por qué te crees que me adapté yo tan rápido? Búlgaros y asturianos, primos hermanos :D

Tenemos que hacer otro encuentrito, miamigomío. Que el invierno se hace largo.