Eugenio Montale (1896-1981): Xenia (fragmentos)


Habíamos ensayado para el más allá
un silbido, una señal de reconocimiento.
Intento modularlo con la esperanza
de que ya estemos muertos sin saberlo.

*

Tu palabra tan torpe e imprudente
es la única que ya me satisface.
Pero es otro el acento, otro el color.
Me habituaré a oírte o descifrarte
en el repiqueteo de la teletipo,
en el humo voluble de mis puros
de Brissago.

*

La primavera asoma con su paso de topo.
Ya no te oiré hablar de antibióticos
venenosos, del clavo en tu fémur,
de tantos bienes que un omissis con ojo
te afanó.

La primavera avanza con sus nieblas grasientas,
sus luces largas, sus insoportables horas.
Ya no te oiré bregar con el reflujo
del tiempo, los fantasmas, los problemas logísticos
del Verano.

*

Dicen que la mía
es una poesía sin pertenencia.
Pero si era tuya era de alguien:
de ti, que ya no eres forma, sino esencia.
Dicen que la poesía, en su culmen,
magnifica el Todo en fuga,
niegan que el carey
sea más veloz que el rayo.
Sólo tú sabías que moverse
no es distinto de quedarse,
que el vacío está lleno, que el sereno
es la más difusa de las nubes.
Así entiendo mejor tu largo viaje,
aprisionada entre venda y yeso.
Y sin embargo no me da sosiego
saber que, a uno o a dos, somos una sola cosa.


Traducción de Fruela Fernández

2 comentarios:

tetrabrik dijo...

coño, qué bueno

Fruela dijo...

nada como un elogio chavista!
(luischavista)!
salú!