Andrea Zanzotto (1921-2011): Sí, aún la nieve


«¿Estás contento de haber venido a este mundo?»
Niñ.: «Sí, porque hay el PRYCA»

¿Qué será de la nieve,
qué será de nosotros?
Una curva en el hielo,
y después, después… pero pinos y pinos,
saliendo de la nieve, y al fin la última edad,
circundada de pinos. Sic et simpliciter?
¿Y por qué está –el mundo pinoso, el mundo nevoso-,
por qué ha hecho niñitos-itos, olor de cristianitos,
por qué se ha hecho nosotros, cosa para nosotros?
¿Y este valor en persona y ex-persona
un solo posible y ex-posible?
Hölderlin: «un signo somos, sin significado»,
¿pero dónde entran las dos series en contacto?
¿Pero es cierto? ¿Y qué será de nosotros?
¿Y tú por qué, por qué tú?
¿Y por qué y qué hacen los grandes objetos
y todas las cosas-causas
y el radiante y el radioso?
El núcleo estelar,
allá al fondo en la curva del hielo,
hacia inventivas riquezas caligramas, sí,
¿pero qué será de la nieve de los pinos,
de aquello que no está y está allá, al fondo?
No somos nosotros y aun así la nieve nos fija
y aquello que hierve
y lo indefectiblemente huido o muerto
huida o muerta.
Buena nieve, buenas sombras, deslizaos deslizaos.
Pero hay quien no se cansa de reenredarse
afanarse desgranarse cosquillear,
de ardillear por escenas que ya teníamos listas,
no se cansa de reajustarse
-lo he, siempre, bien, sabido-
al lugar al bello al buen impreso
a cielos arcaicos acídulos como dialectos cimbros
al sembradero de imágenes
al atasco de tinieblillas y estrellas edelweiss
al todo que es todo blanco todo noble:
y la raposa de larga cola y el autobús
aquel rojo en campo níveo.
Blancanieves blancosol blancumen de mi viejo yo.
Pero pronto los niñitos-itos
van al gran comercio
- a los pies del gran bosque-
donde hay papilla buenísima, y de maravilla,
para niños bambis, con derecho,
y programa papilla, para todos
ferozmente todos, vosotros (sniff sniff
ñam ñam humm humm slurp slurp:
porque siempre continúe el «umbra hemos humo y humor»):
pero aquí,
ay, colorcitos más o menos fariseos
cuétara gullón artiach lentejuelas y figuritas
más o menos fariseas:
mejor allí, a mano la nevada a helecho la nevada…
Oh luna, ya,
e incluso magnolia e incluso
cometa de nieve en exceso, la nieve.
¿Y qué será de nosotros?
¿Qué será de la nieve, del jardín,
qué será del libre albedrío y del destino
y de quien pierde en la nieve su camino
(y la nieve subía subía – y así moría)?
¿Y qué se dice allá en la vida?
¿Y qué mensajes da la fuente de mensajes?
¿Y existe la fuente, o no somos
más que yo-tú-estos-aquellos
estos chapoteos cloqueos ch ch
más que incomunicados excomulgados todos excomulgados?
Y aun así en las alturas
sobre la coma y el punto y coma y el umbral
se zumba y se ronza y se cotorrea-cantorrea
-todavía- por una mínima y semimínima
fusa semifusa nanofusa
cosas y cositas
ciencias lenguas y profecías
sucesos blancos negros azules
de estímulos ánimos y dioses,
libido y cupido y aquella
prestidigitación finísima;
y así, ardillas uvas pasas y queso de nieve en frescura
y «agua que se desvía
desespera se funde se aleja»
más allá del gran comercio a los pies del bosque
donde los niñitos picotean yuyubas…
Y los helechos y las medias lunas y los martillos
y las cruces y los design-dibujos
y la nube de algodón, ¿qué le llega a la psique?
¿Y la tradición transmite transmite hace cadena?
¿Y la vanguardia ha encontrado, encontrado?
¿Y dónde la fru-fruición de los usufructuarios
en la artesa en el oscuro balde del desencanto,
dónde, en cambio, el entusiasmo el empíreo el alzamiento?
¿Qué se dice allá abajo en la vida,
allá en las partes allá en parte;
qué se incuba se pela se despampana
en tan poco en tan tenue
en la nuececilla en la almendrilla?
¿Y esos mil dientecillos que la minan?
Y el pino. Y los pinos-inos-inos de perfiles
y perfiles ni cortados ni cosidos
inos-inos de lado delante
tras lo eterno lo externo lo interno (el paisaje)
detrás delante de todos lados,
¿los pinos cómo están, están bien?

Dicho a la nieve: «Nunca me dejarás, ¿verdad?».

Y ahora una pinza, ahora una grapa.


Traducción de Fruela Fernández

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