Nuevediez

Mi abuela me regaló un libro de biografías para niños. Algo del género "200 personajes de la historia".
Me gustaba la historia de Trotsky. Me gustaba sobre todo por dos palabras.
En México, el simpatizante que lo alojaba le preguntó cómo debía despertarlo por las mañanas: "señor" era impropio y "camarada", excesivo.
Trotsky le propuso que cantase "La Internacional". Y el texto terminaba con esas primeras líneas:

Arriba, parias de la tierra.
En pie, famélica legión.

Parias, famélica.
Decir eso, decir así -como un exceso de forma, en realidad, como algo ya alejado, pero aún necesario en ese momento (irónico, ahora, y noble).

No hay comentarios.: