Empatía o identidad


aquí había un espíritu de necesidades extrañas, aún sin nombre, una memoria que excedía en preguntas, experiencias, ocultamientos, a cuyo margen se anotó el nombre Dionisos como otro signo de interrogación; aquí hablaba –así se decía con suspicacia- algo semejante a un alma mística o incluso menádica, que, con esfuerzo y capricho, casi indecisa sobre si quería comunicarse o esconderse, titubeaba, por así decirlo, en lengua ajena.
Friedrich Nietzsche, Die Geburt der Tragödie, Ensayo de autocrítica §3

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