Carretera

De niño me quedaba a veces a dormir en casa de mis abuelos. 
Después del desayuno me dejaban escuchar un disco que tenían de The Animals. Creo que se lo habían regalado en una promoción, comprando otro de Nat King Cole que de veras querían.
Si eran vacaciones, mi abuela me llevaba con ella en el Seat Fura. Íbamos a pueblos del Nalón, ella vendía productos de limpieza. Entonces veinte kilómetros podían ser una hora. Siempre tenía casetes de La Pantoja o de Juan Luis Guerra & 4.40.
Más tarde se compraron un Seat Málaga que nunca dejó de oler como si fuese nuevo. Nunca me gustó. Aunque no cambiamos de casetes.

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