Rupturas, etc. (Que si tengo o que si quiero)

Introducción instrumental

- ¿Sabes a quién me encontré el otro día en el banco?
- ¿En serio?



Ruido o semana

Después, permanece la imagen de la persona que fue amada, porque retiene las proyecciones afectivas que se le han aplicado. El proceso ha hecho de ella un objeto sobrecargado de sentido --- y por ello permanece, resiste incluso ante una lógica, una objetivación de la ruptura. (Ha sido un soporte de emociones, algo transformado por ti; de manera que lo seguirá siendo mientras tú no retires lo investido. Puedes pensar en Pigmalión, aunque sin sentirte orgulloso por recordarlo. O en la frase malinterpretada de Lacan: “no existen las relaciones sexuales”).

Como en el sueño narrado por Freud acerca de un familiar querido, sueño donde el cometido de la ternura era ocultar la interpretación, la ruptura y su gremio de explicaciones tienden a ocultar un “núcleo resistente”, más difícil de acceder y de expresar. La ruptura representa, es decir, da una escena, un paisaje simbólico que refrena la reflexión; en la medida en que permite atribuir la respuesta a una característica, a un hábito de “la” relación o de “los” sujetos, la ruptura tiende a encubrir el núcleo traumático de la manera que cada sujeto tiene de relacionarse. Así, la invocación de “lo repetitivo”, de una cierta “monotonía” de la pareja revela con frecuencia una incapacidad del sujeto para gestionar lo cotidiano o rutinario; el recurso a una “gran diferencia de caracteres” o a una “falta de libertad” oculta una tendencia a abandonarse en las relaciones, dejándose llevar sin considerar las responsabilidades de la implicación; el descubrimiento de un “rasgo no previsto”, un “no-era-como-parecía”, en fin, disimula a menudo la costumbre de prolongar la no-conciencia que evita una toma de decisiones.

Final. Nota.

- Y, digo yo, después de esta brasa INFUMABLE que me has soltado (te juro, Froy, que si la vuelvo a ver no te lo digo ni jarto de grifa), ¿te has planteado si tanto coñazo teórico pretende justificar, a lo mejor, que eres un ególatra y un adolescente emocional?
- Pues…¿CATACROCKER?

4 comentarios:

Chrisal dijo...

jajaja, gracias por el consejo...pero estoy más perdida con el tema del alojamiento que mis calcetines en mi lavadora (desaparecen...no se como...pero bueno, ese es otro tema xDD). A que parte de Francia te vas?

Un besiin :)

Fruela dijo...

vuelvo a París, que es lo mío :)
(aunque los pisos, ay, los pisos...)

besucos,

JGaudí dijo...

Yo también soy devoto del zizekeo pero no renuncio a mi convicción nabokoviana: ¿no te parece que esa jerga psicoanalítica, ese lenguaje teórico, explicativo, clínico, arruina demasiado toda expresión de una experiencia íntima? ¿Qué puede tanta sospecha lacaniana-zizekiana con lo que fue y con los recuerdos tiernos? Muy poco, una vez se asume su verdad, al menos, así me pasa...

Fruela dijo...

todo depende de qué pretendas hacer con esa parte de intimidad: revivirla o comprenderla. son dos formas de superación distinta -la estética y la analítica- que funcionan mejor o peor según quien las viva. a mí, ahora, el análisis me ha ayudado más, entre otras cosas porque la estética tiende a fijar, a reificar - no me parece que sirva como aprendizaje, a la larga.

en fin, el carácter, etc.