el cambio

éramos amigos. después, en los traslados, fuimos apartàndonos. nos veîamos poco, en vacaciones, y nos aburrîamos. algùn email, alguna llamada.
un dîa me escribiô, insultàndome, acusàndome de evitar la amistad, de faltar a la palabra, de ocultarme.
nunca entendî por qué me trataba como si yo fuese su judas. o su ex-novia.

1 comentario:

Manolo Arana dijo...

con lo fácil que es quererse (y más aún en la distancia, que no hay que hacer más que recordar lo bueno)